domingo, 3 de enero de 2010

LA CORRUPCIÓN POLITICA DERIVA DE LA POLITIZACIÓN DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS

La solución, devolver a los Secretarios e Interventores de Ayuntamientos sus funciones de fiscalización de la legalidad en las actuaciones de los políticos.

Que tenemos crisis es un hecho tan innegable como la corrupción política se ha adueñado de la vida pública española y representa el tercer problema para los ciudadanos. Pero lo cierto es, que no es, y en eso llevan razón los que así lo afirman, una cuestión española; corrupción política hay en todos los países, y como “determinista convencido” creo que es consustancial con la naturaleza humana y por tanto, como las cucarachas o las ratas no se separará de nosotros mientras el hombre sea hombre (hombre, especie).

No obstante, si todos (los países) tenemos corrupción y además es consustancial con nuestra naturaleza, debíamos de cambiar nuestra naturaleza. Cuando a este extremos llegamos, siempre acaba alguien apuntando que la solución “magistral” es la educación; educando en valores, las nuevas generaciones dejarán de ser corruptas por naturaleza; ideas geniales si no fuera porque llevamos 30 años legislando y con una educación hiperciudadana, hiperigualitaria, hipersexual, hiperaxexista, hiperdemocratica, hipertolerante y no sé cuantos hiper mas, sin que esto parezca que lleva a reducir lo que pretende combatir, más bien parece potenciarse.

Analizado esto. y en tanto la solución a la corrupción política no es un asunto de la cultura, de la formación, de la educación, ni se soluciona por mas leyes que se hagan (y en España hacemos muchas, aunque no sé si llevan a este fin o al contrario); ¿Que hacer para que esta lacra social que atenaza a los ciudadanos y nos hace vulnerables a la desidia cuando no al fanatismo antisistema, no acabe con nosotros y nuestras ganas de votar?
Los expertos ahondan en que la corrupción política viene derivada de politización de las instituciones públicas, de hecho en países donde los cargos electos o que dependen de instancias políticas son bajos (Finlandia, Suecia, Suiza, países bajos, etc…, en estos en ayuntamientos con 100.000 a 500.000 habitantes hay incluyendo al alcalde dos o tres personas cuyo sueldo depende de que gobierne el partido X o Y) hay menos corrupción política que en aquellos en los que como España, el partido gobernante puede nombrar multitud de altos cargos asesores y a la vez tejer una red de empresas (publico – privadas) agencias, fundaciones, etc… que dependen de la discrecionalidad política del gobernante.

Si a este número de cargos nombrados a dedo, agregamos la tendencia endémica de la administración española de funcionar con contratados (El legislativo crea leyes para fomentar el empleo estable, pero los ayuntamientos, diputaciones y otros encabezan el ranking de entidades en las que existe mayor cantidad de empleo eventual o precario); estos contratados, designados, elegidos a dedo, ante la incertidumbre de la renovación del contrato, se doblegan a los intereses del político de turno; y ante la eventualidad, de que lo despidan, si accede otro partido al poder, aceptará “pulpo, como animal de compañía”, como fórmula de granjearse amistades para que tras su salida de la administración, pudieran derivar en favorecer su contratación en la empresa privada.

Este panorama crea en España (también en otros países) una cadena humana que incluye trabajadores de empresas publico-privadas, asesores, funcionarios (sin opositar), cuadros del funcionariado, asesores, electos, etc… que comparten un objetivo común “ganar las elecciones” para perpetuarse otros cuatro años más en su sueldo, lo que les lleva a ser tolerantes y permisivos con aptitudes que vulneran la mas mínima razón ética; cuando no favorecen intereses privados y/o espurios en un “por si acaso” me despiden.

Este panorama deriva en las lamentables declaraciones de políticos electos, funcionarios, trabajadores y en general de la ciudadanía, cuando han aparecido en la prensa de Almería casos como los de Carboneras, Zurgena, Vera, El ejido, etc… y en las que lejos de buscar la verdad y la honradez, buscan la justificación; una justificación ante lo que parecía, pero no sabían, intuían pero no creían, era ilógico pero no actuaron, era casi legal pero desde luego era y es inmoral.
Por tanto si entendemos que el problema es la politización de las instituciones públicas, como afiliado a UPyD apunto a que ya no necesitamos, para solucionar el problema, ni cárceles, ni leyes, ni jueces, ni cursos de formación política o ciudadana on lines, ni fiscales anticorrupción, ni comisiones “políticas” de investigación; solo necesitamos una administración no politizada.

El ejemplo de algunos países puede ser ilustrativo, así en las ciudades de los USA, donde la corrupción a finales del siglo XIX y primeros del XX era importante, ésta descendió al sustituir el gobierno en el que el alcalde tenía capacidad legislativa y ejecutiva (similar a como lo tenemos en España) por unos cargos electos que solo tienen capacidad legislativa pero el poder ejecutivo pasa a manos de un directivo profesional nombrado por una mayoría de concejales cualificado (más del 50%) y por un periodo de tiempo no coincidente con el ciclo electoral por lo que se reduce la dependencia de la política; este tipo de gobierno municipal o similar ha sido adoptado por otros muchos países en los que la corrupción política es muy baja.

Pero si no queremos llegar a esta transposición legislativa, como mínimo precisamos la Reforma de la legislación de régimen local para devolver a los Secretarios e Interventores de Ayuntamiento sus funciones de fiscalización de la legalidad de las actuaciones municipales. Recuperando la tradicional figura de la advertencia de ilegalidad que correspondía al Secretario y al Interventor en sus esferas de actuación. Recuperar el efecto paralizador del expediente relativo al gasto, si la fiscalización previa de legalidad es negativa.

Volvamos, los ciudadanos, a ser los dueños del “cortijo”, pongamos a un buen encargado, “el alcalde” y a un administrador “el secretario o interventor del ayuntamiento” y démosle poder para impedir que el alcalde haga lo que le de la gana.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, hace unos días, en la entrada sobre la laicidad, les planteé un caso concreto para que me dieran su opinión al respecto y me aclararan así su posición en cuanto a este tema. Quizás porque la entrada se ha quedado atrás o porque no hayan tenido tiempo para responderme mi pregunta sigue en el aire. Pero permítanme que insista y se la repita. He aquí la cuestión: En un pueblo de nuestra provincia la parroquia emite a toda voz el Ángelus (oración y música de Schubert) todos los días a mediodía. Con tal acción, la parroquia incumple a las claras las normativas sobre ruidos tanto municipales como de otros ámbitos, ya que tal emisión se escucha en casi todo el pueblo (tal es el volumen). ¿Qué harían ustedes los de UPyD? ¿Permitirían que la parroquia continuara con las emisiones o le harían cumplir la ley como al resto de asociaciones, instituciones y ciudadanos particulares? Les agradecería profundamente que me dijeran cuál sería su postura en este caso. Gracias por anticipado.

José Sánchez dijo...

Quiero empezar diciendo que este no es un blog de UPyD, ya que UPyD tiene una página web oficial que es www,upyd.es; lo que si es cierto que todos los que escribimos artículos de opinión somos militantes de UPyD que expresamos nuestro punto de vista.
No obstante la pregunta que hace es muy fácil de responder ya que UPyD se declara laico con lo cual respeta todas las creencias religiosas, que respeten los derechos humanos, pero considera que todas han de cumplir la ley y si vulneran la ley se les ha de obligar a que la cumplan.

Jose L RAya dijo...

yo, con vuestro permiso, y aunque no es el sitio; me gustaría aportar algo más; la legislación sobre ruidos contempla la cuestión de servidumbres y de zonificación, pero no contempla (que yo sepa) nada sobre actividades ordinarias o extraordinarias de producción de ruido.
Parece claro que algún día habrá que abordar esto y regular si los imanes pueden llamar a la oración a las cinco de la mañana (megafonía en ristre) o si se puede poner el ángelus a toda marcha.
El problema residirá en que las competencias ultimas sobre el ruido, son municipales y habrá ayuntamientos que limiten la celebración de la semana santa, y otros que permitan las llamadas a la oración desde los minaretes.

Y con estos mimbres crearemos remarcaremos las realidades identatarias que suelen ser el germen de conflictos y guerras.

Y como soy militante de UPyD, de un lado, abogaría por una normativa estatal sobre ruidos; de otro, y para ser más concretos, si alguien me pregunta si permitiría la megafonía del ángelus o la llamada del imán, le diría que solo se permitirían de forma excepcional las manifestaciones que se vinieran realizando desde antes del 1999; quedando prohibidas todas aquellas de nueva creación o de adaptación de tradiciones (sean sociales, políticas, religiosas o culturales) de otros lugares,

Como norma general, cualquier inclusión de nuevas manifestaciones (estoy pensando en la tomatina, o en una semana santa donde nunca se produjo, o en un desfile de la victoria, etc…) realizadas (con ruido o sin él) deberían de contar con el acuerdo de los ¾ partes del consistorio o ser aprobadas en referéndum por la población, y si afectase por su naturaleza o condición a varios ayuntamientos tendría que hacerse por referéndum entre toda la población considerada.

Jose L RAya dijo...

Ah, y perdón a anónimo por no contestar, no leí su pregunta.

Anónimo dijo...

Debo entender de vuestras respuestas que, efectivamente,con la ley en la mano, haríais que la parroquia cesara la emisión del Ángelus. Otra cosa es que el párroco de la localidad y el consistorio local (gobernado por el PSOE-Sector "Esencias Patrias") estén por la labor. Para que veáis cómo algunos se toman la aconfesionalidad del Estado como un cuento chino que alguna vez les han referido pero al que no han prestado atención. Es lo que tiene cuando se privilegia la posición de una determinada religión (la católica, en este caso) escudándose en las estadísticas (en el caso de la Iglesia) y con fines electoralistas (en el caso del equipo de gobierno local). Un saludo.

Seldon dijo...

Anónimo: muchas gracias por su interés.

Al final, usted enlaza el tema del ángelus con la politización de las instituciones públicas, y como esta no permite por desgracia que se lleve a cabo lo que dice nuestra constitución.

El tema es mucho más complejo que lo que se pueda abordar aquí con nuestras opiniones personales, pero habría que intentar conjugar el respeto a nuestras tradiciones culturales sin que nadie se sienta denostado, y sobre todo sin que se moleste a nadie obligándole a oir oraciones u otras músicas a todo trapo.

Jose L RAya dijo...

hola anónimo.
Entiendo que debo de expresarme mal. insistiere en el argumentarío:

a) se dan en nuestros municipios, comunidades y a nivel de estado, hechos, situaciones, actividades, que existen desde allende los tiempos y que constituyen tradiciones, sociales, culturales, religiosas, etc.
b) existen pretensiones de poner o quitar tradiciones (los toros en Cataluña, tirar la cabra del campanario, el ramadán como fiesta local, etc...)

Ante esta situación entiendo, que al igual que si uno tiene una casa en un lugar (con unas características determinadas) un PGOU no pueden quitarla sin derecho a indemnización (y aun así ha de justificar muy mucho el derribo), y que una casa de características similares no se podría construir en un lugar similar; pues de igual forma las tradiciones tienen su validez sin enjuiciar su procedencia, porque existe desde hace muchos años; entre ellas y la sociedad hay una integración, y por tanto no se deberían quitar salvo acuerdos de mayoría más amplia que el 50%; asi mismo postulo que para instaurar una tradición nueva, fiesta local, pregon, tomatina, romeria o lo que se te ocurra, éstas deban ser refrendados por una parte importante de la población a la que van a servir (más de ¾ de los electos o más del 50% de la población).

La nota en el blogs, sobre la laicidad, derivaba de definirla, otra cosa bien distinta es el cómo se han de resolver una situación específica, tal es la que como la publicitación megafonica del ángelus estableces. La laicidad del estado no es que el estado sea escultural, tampoco que mañana quitemos todas las fiestas con sentido religioso y las cambiemos por fiestas sociales (esto es lo que ha pasado pero a la inversa con las fiestas y la religión, en todos los países del mundo). En relación con la instauración que propones, el estado, el ayuntamiento, no permitirá la publicitación del ángelus salvo que a la mayoría de los habitantes de la zona les parezca adecuado, pero no porque el obispo o el iman así lo indiquen al alcalde.

Pd. Esto es una opinión personal e indica cómo ve JLRAya este asunto, el partido no creo que se haya definido tanto; por tanto, si no me explico bien me lo dices, que no quiero que se te queden dudas.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, JL Raya, esto es más sencillo que todo: No estamos hablando de una tradición secular y a la que le tenga apego la mayoría de la población. Se trata de una "tradición" que sólo tiene 3-4 años. Según tu razonamiento y lo que decías en la entrada anterior sobre la laicidad, toda aquella tradición que no fuera anterior a 1999 sería cuestionable. En este caso, la emisión del Ángelus a todo volumen, aparte de ser cuestionable según lo que decías, supone una violación flagrante de la normativa sobre ruidos. Hablas de que la población le tenga apego a "la tradición". En este caso el párroco se aferra al dato de que la mayor parte de la población del municipio es bautizada (ni siquiera habla de católicos, sino de bautizados). En todo caso, es una invasión del espacio público que se repite todos los días, ignorando que vivimos en un estado aconfesional. Para que un partido (y sus militantes) sean creíbles hay que dejar las medias tintas a un lado y pronunciarse con sinceridad sobre los temas. Sinceramente, no me queda clara tu opinión y tu postura ante este caso concreto. Te agradecería que me lo contestaras.

Jose L RAya dijo...

Vamos a ver anónimo, nada es sencillo y los hombres estamos aquí para entendernos, para buscar punto de unión, puntos a partir de los cuales, creemos una sociedad en la que compartamos y discrepamos al mismo tiempo, pero juntos.
En relación con tu primera parte, la de la tradición, lo que digo es que la ley nunca debe ser retroactiva, y si la ley “derriba la casa” (siguiendo el símil ya establecido) lo ha de hacer muy justificadamente, o es más importante una casa que un conjunto de tradiciones de una población; yo creo que no.
En relación con lo del “párroco se aferra…” el estado laico no atiende lo que dice el párroco atiende lo que dice la población o sus representantes legítimos.
En este punto y estableciendo que se pudiera someter a votación una nueva norma así (la difundir por altavoces el ángelus en la iglesia de mi pueblo), y el pueblo votase aprobándola, obviamente no podría contravenir la ley sobre emisiones acústicas en la vía publica, pero no porque sea de orden moral o religioso, sino porque así lo dictan las normas sobre el ruido que vienen a compendiarlas en un punto que rezara algo así como “actuaciones en la vía publica” (estas normas afectan a un concierto roquero, a un mitin político o a la procesión de la virgen de la caridad y del perpetuo socorro de los enamorados).
Yo, siento no poder ser más claro.

José Sánchez Caparrós dijo...

Nuestro manifiesto fundacional dice: "Un Estado democrático tiene que ser laico, es decir, neutral ante todas las creencias religiosas respetuosas con los Derechos Humanos y con nuestro sistema jurídico, y también ante la creencia de los que no creen en religión alguna. El laicismo no es una postura antirreligiosa ni irreligiosa (hay laicistas muy creyentes) sino opuesta solamente a la manipulación teocrática de las instituciones públicas. El Estado laico reconoce la fe religiosa como un derecho de cada cual –sometido únicamente a las leyes civiles pero no como un deber de nadie y mucho menos de los poderes públicos en tanto legislan, educan o financian diversas actividades culturales. La manifestación pública de las religiones es perfectamente lícita pero debe efectuarse siempre a título privado, no como obligación colectiva o institucional. Nosotros, en pos de la igualdad de todos los creyentes y no creyentes, quisiéramos alcanzar un Estado realmente laico, en el que ninguna religión perdiera sus derechos pero desapareciesen los privilegios actuales de ciertas confesiones, que en ocasiones convierten el interés general en rehén de creencias particulares."

De acuerdo con ello yo creo que lo la emisión del Ángelus debe desaparecer a lo que hay que unir que ya no existe en casi ningún sitio y los ciudadanos que quieran escucharlo pueden hacerlo con el sólo hecho de poner la cadena cope.

Si UPyD gobernara en su municipio yo creo que lo que haría sería hablar con el párroco para convercerlo de que en España la religión católica ya no es la religión oficial y le recordaría lo de "dar al Cesar lo que es del Cesar" y que debe respetar a los no católicos como los no católicos han de respetarlo a él y que si quiere emitir el Ángelus lo emita dentro de la Iglesia y yo creo que después de la conversación cesaría la emisión actual. Si siguiera la emisión, en la forma actual, nos pondríamos en contacto con el obispado y en último término se utilizarían todos los medios para que se cumpliera la ley, pero estoy seguro que no sería necesario porque las personas, normalmente, nos ponemos de acuerdo sin necesidad de ir a posiciones drásticas.

Jose L RAya dijo...

yo sigo pensando Jose Sancez, que un estado laico no es aseptico, ni acultural, ni areligioso; aunque si igualitario es por tanto que si hiciesemos eso con el "angelus", como tendriamos que actuar en relación con "el concierto de la plaza mayor".

LLevare más alla la cuestión; imaginemos que la asociación "libres por Ala" pretende hacer una marcha (discurre por las calles de la ciudad) en celebración de la batalla de Guadalete (en honor a Tariq que vencio a los cristianos) y que la quiere hacer en Alcoy.

Anónimo dijo...

José L. Raya, creo que sigues dando muchas vueltas y que, además, aplicas el doble rasero arrimando el ascua a tu sardina. Vuelvo a repetir que debería bastar únicamente con que la parroquia cumpliera la ley y punto. Las tradiciones que van en contra de la ley deben desaparecer sin ningún tipo de recelo. Aparte de que no estamos hablando de una tradición propiamente dicha porque sólo llevan 4 o 5 años. Pero claro, siempre quedarán los defensores del nacional-catolicismo 2.0 (se te ve mucho el plumero con los ejemplos que pones, amigo José L. Raya...)

Jose L RAya dijo...

pues que te digo yo, debe de vérseme "tu rasero"; como bien sabes "no se hizo el hombre para la ley, sino la ley para el hombre" y en ningún momento he dicho de no cumplir la ley.

De otro lado, los ejemplos los pongo para que sean claros, tal es la función de los mismos; pero si "doy muchas vueltas" y "se me ve el rasero" (tu rasero, entiendo) pues que quieres que te diga, no te entiendo; pero si a ejemplos vamos, podría decirte que para quitar los toros en Cataluña se debería haber contado con 2/3 de la cámara como mínimo, para que las mujeres desfilen el el Alarde debería contarse con el respaldo de la población (>50%), y para quitar la semana santa o poner la 'Ashura', (cosa que sucederá en algunas poblaciones, lo que creara tensiones) se debería contar con una mayoría cualificada, al objeto de no generar tensiones inecesarias.

Creo que soy claro, otra cosa es que no te guste "mi claridad", pero eso es algo que solo puedes resolver tu.

A estas alturas solo nos queda saber qué requisitos establecerías tu para poner una nueva manifestación pública, no solo religiosa, (el espantapitas incumple muchas ordenanzas, de trafico, de ruidos, de higiene pública, etc… y se hace en una ciudad o se quita de otra pues porque al alcalde le parece bien) y cuales para quitarla.

Anónimo dijo...

Es muy sencillo: Simplemente hay que hacer que todas las instituciones, asociaciones y colectivos cumplan con la ley, sin que haya nadie privilegiado (en esta caso, la parroquia católica). Se puede tolerar que haya ciertas excepciones (festivales, fiestas religiosas, etc.) pero lo que no se puede consentir es que la excepción se convierta en regla y norma cotidiana. Me imagino que para algunos cuestionar el poder de la iglesia católica en España sigue siendo un tema tabú (es lo que tienen 40 años de nacional-catolicismo), pero si queremos una sociedad libre y en igualdad de derechos no podemos tolerar este tipo de abusos hechos con la complacencia y complicidad de los políticos de turno, más temerosos de perder un voto que de aplicar las leyes democráticas. Por último, lo de que se aprueben las cosas por dos tercios me parece una estrategia de distracción por tu parte: Estamos hablando de respetar la ley y aplicarla, no de cambiar otra. No estamos hablando de una normativa que esté ya aprobada y para la que haga falta consenso, sino de que durante cuatro o cinco años se ha estado incumpliendo reiteradamente la normativa sin que nadie diga nada. No hay ninguna ley municipal que establezca que permita y blinde, por así decirlo, la emisión del Ángelus, sino que la parroquia impunemente se ha estado saltando la ley ante el silencio general. No se trata, en definitiva, de cambiar una ley, sino de respetar la que hay. Otra cosa es que para algunos ("los buenos españoles") la iglesia sea todavía intocable. Y así nos va...

Jose L RAya dijo...

Pues, mira; yo no quiero hacer excepciones a posteriori, solo permito las excepciones a priori y cualquier actividad nueva en el espacio público debe contar con el consenso más que suficiente (2/3 o el 50% de los votantes); no se trata de una concesión a las religiones, se trata de que los actos públicos generan tensión entre la población si, son social-religiosos mucho más; no se trata de una estrategia de distracción, se trata de establecer principios de convivencia ahora que las mayorías municipales, CCAA, van a variar mucho, ahora que las minorías municipales, CCAA, son capaces de imponer por 6 votos perdidas en el acervo cultural (estoy pensando en los toros en Cataluña); ahora que un alcalde británico regirá los destinos de pueblos de España y antes que por mayoría simple se ilegalicen la semana santa en Sorbas, creando tensiones innecesarias; establezco que para eliminarlas o poner nuevas tradiciones sea necesaria esa mayoría cualificada, corchos que el pueblo por mayoría lo pida.
Por supuesto, la ley hay que respetarla, pero como te decía la ley es para el hombre y no el hombre para la ley, en clara alusión de que la ley se cambia por los hombres y está resultando demasiado frecuente que leyes que afectan a nuestra forma de vivir, de sentir, de festejar se cambian de la noche a la mañana y por voluntad de muy pocos. Yo no me considero vinculado a ninguna fe, entiendo que es consustancial con la naturaleza humana (lo de la fe, digo), pero si participo en un acto litúrgico, lo suelo hacer con respeto extremo hacia los que allí participan de convicción.
En relación con el ángelus, yo llevo mucho tiempo que no lo oigo en los altavoces, de otro lado habría que ver si supera la normativa de ruidos; pero yo aunque la cumpliera no lo dejaría emitir si es una tradición nueva, en respeto a las otras confesiones en tanto no consiguieran que ¾ de los representantes así lo aprobasen; pero tampoco dejaría que la llamada del almuecín incumpliera la ley de ruidos, pero dejaría que se realizara siempre que la población o sus representantes lo estableciesen por mayoría cualificada.
No quiero por menos, decir que me ha gustado e impresionado la discusión sosegada y argumentada que hemos tenido, esperemos que se repita.

Anónimo dijo...

Ante todo el sosiego, amigo José L. Raya. Pero sigo creyendo que para aplicar la ley no hace falta que haya una votación favorable de 2/3 en el pleno municipal ni nada por el estilo. La emisión del Ángelus (que se continúa escuchando diariamente, aunque no te llegue a ti, al menos en una localidad de la provincia) es ilegal y sobrepasa los límites permitidos por la ley (Dicho rezo se escucha a kilómetros de la iglesia, prácticamente en todo el municipio. Y no estamos ante algo esporádico como la Semana Santa o Navidad: Es algo diario que se repite los 365 días del año. Por tanto, es tan sencillo como que la autoridad municipal se dirija a la parroquia y le diga que cese las emisiones, so pena de multa, como haría en el caso de cualquier vecino al que le diera por poner la radio a todo volumen todos los días a una misma hora. Esto es igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Esto es laicidad. Lo demás son derivados y ganas de tergiversar conceptos, como el de la laicidad, que a estas alturas deberíamos tener claros todos los ciudadanos, o al menos los que nos consideramos progresistas. Un cordial saludo.